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Cuando Internet dejó de ser una red para la humanidad y se convirtió en un mercado más

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Cuando Internet crecía, sus usuarios privilegiados podían comunicarse entre ellos sin dificultad, sus máquinas podían contactar entre sí, tenían su propia dirección. Era una red en la que cada persona tenía su propia identidad y en la que ella podía aportar en las mismas condiciones que cualquier otro participante.

Entonces empezó a crecer y crecer, y cuando las cosas crecen empiezan a atraer a las alimañas financieras. Las direcciones empezaron a escasear, y los proveedores empezaron a destruir Internet, empezaron a cambiar la dirección a sus usuarios cada vez que éste se conectaba. De pronto, este mecanismo les da la escusa para cobrar a aquellos que quieran mantener una dirección fija. Si alguien quiere conectarse a un amigo ya no sabe con qué dirección conectar. Es como si te cambiaran el número de teléfono cada día y tuvieras que pagar para mantener un número fijo al que tus amigos te pudieran llamar. Se acababa con uno de los principios de la red.

Más tarde empezó a haber varios ordenadores en cada casa. Cada ordenador debiera haber tenido su propia dirección en Internet de forma que yo pudiera contactar con el ordenador de un amigo en vez de con el de su padre. Pues bien, de nuevo los operadores quebrantaron uno de los principios de Internet: la comunicación punto a punto. Los operadores introducen los "routers" con un mecanismo llamado NAT. De esta forma este router es el único dispositivo de la casa accesible desde Internet, el resto de ordenadores de la casa acceden a la red a través de él, utilizándolo como una especie de representante ante el resto de la red. Los usuarios ya no pueden comunicarse entre sí sin la intervención de terceros o sin utilizar mecanismos complicados que no son más que "apaños". Y la gente tiene que saberlo: Internet no son las páginas web. Las webs son sólo una parte de ella. Tener acceso a Internet significar tener una dirección pública en la que cualquier otro usuario pueda contactar contigo sin importar el protocolo que utilicéis entre vosotros. Esta última parte es la última que se han encargado de romper los proveedores. En las conexiones móviles, los operadores chantajean a los pobres usuarios si quieren utilizar cualquier protocolo en su "Internet", pidiéndoles más dinero.

No es que no hubiera dificultades al gestionar el crecimiento de la red, pero los operadores sólo se han preocupado de sacar el máximo dinero posible a sus clientes. No les ha importado en absoluto mantener los principios de la red.

Ahora para completar la jugada, los gobiernos no hacen más que plegarse a los intereses de las multinacionales creando mecanismos de censura. Es fundamental que luchemos por mantener los principios de Internet que la hizo crecer y esto nos afecta a todos. Pero supongo que al final unos cuantos estamos solos en esto. La gente se cree "culta" por ir a la ópera o saberse de memoria la poesía de Quevedo; no sienten ninguna obligación de saber cómo arreglar un enchufe o cómo instalar el sistema operativo de su ordenador; eso son cosas de "los técnicos". No quiero decir que no sea imprescindible leer la obra del poeta, pero ello sólo es una parte de los conocimientos que se le suponen a una persona preparada para vivir en el mundo actual. Por esta incultura tenemos una sociedad ciega ante prácticas inaceptables de las grandes empresas y convertida en un ejército de zombies consumidores.

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